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Antonio Lanceta nace en París en 1963, hijo de españoles emigrantes. En
su más tierna infancia se traslada a San Fernando (Cádiz). Estudia en un
colegio religioso (católico) de cuyo nombre no quiere acordarse.
Mientras sus compañeros juegan al fútbol en el patio él se dedica a
dibujar influenciado por los cómics que compra con su paga semanal y
devora con pasión -¿insana?-. Sus favoritos son los clásicos americanos
(Flash Gordon, Príncipe Valiente) y otros franco-belgas (Tintín,
Teniente Blueberry).
Ya en
su juventud, tras el servicio militar (del que no quiere acordarse), se
traslada a Sevilla y estudia Bellas Artes (tampoco quiere acordarse).
Dibuja una serie de historietas que publica por su cuenta en fanzines
como "Stampax" (imposible encontrar un ejemplar hoy día).
Empieza a exponer en locales alternativos a partir de 1986. Sus cuadros,
al principio, son viñetas de gran tamaño en blanco y negro con una
tímida gama de grises.
Usa
con soltura y elegancia la tinta china negra con pincel y plumilla, y
poco a poco va dando paso al color: acuarelas, pastel, lápices de cera,
gouache, acrílicos. Todo vale.
Pinta
todo tipo de personajes urbanos, casi siempre rodeados de edificios de
imposible factura y callejones tétricos, gangsters, prostitutas,
borrachos apoyados en barras de sórdidos bares, litronas, gordas cuasi
Boterianas, mujeres misteriosas de lánguida mirada, camareros con
increíbles bandejas flotantes y, sobre todo, mucha gente fumando. ¡Hasta
los gatos fuman en los cuadros de Lanceta!
Andrea Hall |